18 de septiembre de 2017

Dios te está invitando a soñar...

Con Jesús...




El sueño de Dios

Un joven se encontró un día delante de una tienda cuyo rótulo decía: “Se venden sueños”. Lleno de curiosidad, sin pensarlo dos veces, entró. Acaso ¿no entrarías tú?

¡Qué desilusión! La tienda estaba vacía: ni mostrador, ni cajas, ni estanterías… Nada de nada. Estaba a punto de marcharse cuando apareció una anciana que le preguntó: “¿Desea algo?”

—Hola. No, no. O sí, bueno, no sé… Es que he leído lo que ponía en el escaparate, pero veo que andan de reformas.

—No, no –le sonrió la anciana–, es que los sueños los tenemos en el interior. No paran quietos; apenas alguien abre la puerta y ya quieren echar a volar. Le voy a mostrar los tipos de sueños que tenemos, a ver si le gusta alguno, y se lo lleva.

—En esta bolsa tengo medio kilo de sueños con jaqueca. Sí, no pongas esa cara; la gente me los quita de las manos. Estos sueños son los de los macarras: una borrachera, un festín de fin de semana… Y sueñan y sueñan, pero cuando despiertan, tienen un dolor de cabeza que no soportan.

—En esta bolsa hay kilo y medio de sueños con agallas. Estos los compran los chicos buenos: pero al final estos sueños revolucionarios se reducen a poca cosa: una moto o la última moda del mercado.

—En esta bolsa hay dos kilos de sueños light, sueños sin azúcar, sin conservantes, pero también sin locura, sin juventud, sin vida.

—Finalmente, esta última bolsa contiene tres kilos de sueños ‘marineros’. Los que compran estos sueños se pasan la vida navegando por la red, sin levantarse de la silla y sin despegar la vista del ordenador. Tengo otros muchos, pero…



—¿Y cuál es el sueño más grande que tiene? Aquel que usted considere más importante –le preguntó el joven–.

—¿El sueño más grande? No creo que le interese; pero se lo voy a decir: el sueño más grande es el sueño de Dios.

—¿Qué me dice? ¿Y cómo es? ¿Cuánto pesa? ¿Me lo podría mostrar?

La anciana se le acercó y le dijo al oído: “El sueño de Dios debe pesar unos 80 kilos”.

—Qué casualidad –dijo el joven–, lo mismo que yo.

—¿En serio? –sonrió la anciana–. A ver si es que el sueño de Dios es precisamente usted.

Marcelo J. Solís Mena







Tu sueño

¿Tienes claro tu sueño? ¿Quieres saber cuál es y empezar a disfrutarlo? 
¡Vamos juntos! Te acompañaremos y ayudaremos a encontrarlo.

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Vídeo y canción del objetivo 2017-2018. "Busco algo más... ¿Me ayudas?


Tú y yo sabemos que lo que sientes no te lo has inventado tú. Ni podrías, ni mucho menos, querrías hacerlo. Ahora que sabes que todo tiene una explicación y que hay mucha gente que siente lo mismo que tú… ¡No escurras el bulto! ¡No tengas miedo! Dios solo quiere tu felicidad. 

Busco algo más...

Busco algo más
que de sentido a mis sentidos
que despierte el corazón
solitario, adormecido.
Y es que busco una razón
que sea razón a todos mis motivos.

Busco La Verdad
por encima de “verdades”
y es que busco esa Luz
que ilumine realidades
voy buscando un Corazón
de un amor inagotable.

Voy buscando algo más…
BUSCO ALGO MAS QUE DE SENTIDO,
BUSCO ALGO MÁS QUE ME DESPIERTE,
BUSCO ALGO MÁS QUE DE LATIDOS
A MI POBRE CORAZÓN.
Busco algo más
que transforme mi egoísmo
y me descubra a los demás
como partes de mi mismo
voy buscando ser la sal
y ser la luz que alumbre los abismos.

Busco La Palabra
por encima de palabras
y es que busco una señal
una voz, una mirada
voy buscando en mi interior
el poder de su llamada.

Busca la voz de mi Dios…
BUSCO ALGO MAS QUE DE SENTIDO,
BUSCO ALGO MÁS QUE ME DESPIERTE,
BUSCO ALGO MÁS QUE DE LATIDOS
A MI POBRE CORAZÓN.
Busco algo más,
Busco algo más que me llene.

Busco algo más
que de sentido a todo, a todo mi ser.


Ahora puedes:
  1. Descargar la letra de la canción con los acordes
  2. Descargar el mp3 de la canción completa



8 de septiembre de 2017

Nuestro objetivo para el curso 2017-2018 "Busco algo más... ¿Me ayudas"


Vivimos rodeados de las “nuevas tecnologías”. Los móviles y las tablets se han convertido en herramientas indispensables en nuestras vidas, sus aplicaciones (app) son utilizadas diariamente por todos los miembros de la familia y las redes sociales se han convertido en parte de nuestra existencia. Pero es importante no dejar de reflexionar sobre su uso responsable y hacer un continuo examen de conciencia sobre cómo y para qué las estamos utilizando. Vivimos permanentemente online y “Hoy, los medios de comunicación más modernos, que son irrenunciables sobre todo para los más jóvenes, pueden tanto obstaculizar como ayudar a la comunicación en la familia y entre familias...” Papa Francisco. ¡Si usas apps y redes sociales no te enredes!



Busco con la app de Jesús… 

Entre todas las apps que forman parte del diseño del cartel para el objetivo de este curso, destacamos el icono de la cruz, que está en el centro y en torno a ella, otros cuatro que nos serán de utilidad en nuestra búsqueda personal de ese algo más, que debe ser muy especial y que buscaremos con Jesús, son: la oración, la solidaridad, la paz y los sacramentos.

Cuatro apps imprescindibles para estar online y que en su conjunto pueden ayudarnos a reflexionar sobre nosotros mismos y sobre qué buscamos, dónde y para qué; y a preguntarnos desde el corazón sobre los valores, acciones y metas que queremos conseguir, todo aquello que deseamos alcanzar y, por supuesto, para descubrir “el sueño” que Dios tiene pensado para cada uno de nosotros y que quiere que hagamos realidad en nuestra vida.





Tenemos todo un horizonte, un largo camino que recorrer durante este curso para avanzar en nuestra búsqueda. Por eso nuestra principal app ha de ser la cruz. Guiados por ella, vamos a buscar cómo ayudar al hermano, cómo dialogar con él, cómo acompañarle y amarle; y buscaremos cada día cómo vivir como verdaderos amigos y seguidores de Jesús. San Francisco de Asís decía: “¡Oh, Maestro!, que no busque yo tanto ser consolado como consolar; ser comprendido, como comprender; ser amado, como amar...” Preocuparnos por los demás es la actitud cristiana, sembrar la esperanza, el amor, la concordia, unir... siempre unir.

Antes de seguir deteniéndonos en los distintos elementos que configuran el cartel, podemos ver cuál es la relación que cada uno tiene con las redes sociales y las apps que ya forman parte de nuestro día a día. A través de ellas podemos comunicarnos, buscar imágenes, música, libros, noticias, personas, acontecimientos... A lo largo del curso, irán saliendo poco a poco aspectos que nos ayudarán a todos a saber mirar y, más aún, a dejarnos mirar por Jesús para saber “hacer lo que Él nos diga”.



Buscar es una acción que hacemos con mucha frecuencia. Accedemos a Google para encontrar información, consultar dudas; a veces, por simple curiosidad porque queremos saber qué celebramos hoy, de qué o quién es el aniversario, qué tiempo hace, ver vídeos o si faltan tantos días para... Hoy, nuestra búsqueda comienza “haciendo click en la cruz”, porque queremos que Jesús nos acompañe siempre. “El mundo de los medios de comunicación no puede ser ajeno de la preocupación por la humanidad, sino que está llamado a expresar también ternura...” Papa Francisco. ¡Qué gran privilegio poder ser misioneros y anunciar a los hombres el amor que Dios les tienes, gracias a la red! “La red digital puede ser un lugar rico en humanidad: no una red de cables, sino de personas humanas [...] Estamos llamados a dar testimonio de una Iglesia que sea la casa de todos. ¿Somos capaces de comunicar este rostro de la Iglesia?” Papa Francisco.

La respuesta es afirmativa porque tenemos a alguien que está dispuesta a prestarnos su ayuda: Madre Carmen. Ella le puso alas a su corazón, supo mirar al Cielo, buscar algo más y descubrir el inmenso amor de Dios en cada instante de su vida. Un amor que no podía guardar para sí, sino que tenía que compartir. Madre Carmen siempre estuvo online, comunicó ternura, bondad y verdad a niños, pobres, enfermos y necesitados “haciendo click en la cruz” y siendo fiel seguidora de Jesús.

Busca algo más con Él...

También, hoy tú, con la oportunidad de elegir la app de Jesús, ¡buscas algo más! Él no aparta su mirada sobre ti, Él te toma de la mano, te habla aparte y acaricia tus ojos con su misericordia...

¡Descárgate la app de Jesús a tu corazón! y encontrarás la única razón para seguir buscando.

¡Hazte un selfie con Jesús y ponlo en tu perfil!