1 de diciembre de 2021

Objetivo pastoral diciembre 2021 · «amar con más corazón»


Cuando los pastores llegan a adorar al Niño se nos dice que María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. A esa contemplación de la Madre se han unido millones de cristianos a lo largo de todos los siglos. En Belén nos introducimos en el silencio. Dios habla en el silencio: la pequeñez del Niño lo dice todo sobre la infinitud del amor divino.

¿HAGO SILENCIO? ¿Sé hacer silencio? ¿Estar en silencio? ¿Guardar silencio? ¿Conservar el silencio? ¿Meditar en el corazón, en silencio?

Para amar conmáscorazón tengo que aprender a hacerlo desde el silencio, descubriendo que el amor nace en mi corazón como lo hizo Jesús. Y junto al Niño divino, encontramos a María y José, ellos son la Sagrada Familia, modelo que ilumina toda familia humana y que nos permite gustar de modo especial el don de la intimidad, el calor, la confianza, la ternura, la acogida y la paz, en una palabra, el don de la «familia».

Posit estrella me pregunto



  • Jesús quiso nacer pobre, ser hijo y crecer en sabiduría, ¿respeto a mis padres agradeciendo su entrega y perdonando sus limitaciones?

  • La virgen María fue ejemplo de acogida humilde y generosa, ¿soy para los demás ayuda maternal?

  • San José, «Patris corde», estuvo donde Dios le necesitó, ¿cuido yo a los míos como tesoros que Dios me ha confiado?


Guía en la verdad, oh Cristo, a los padres y madres de familia. Que, impulsados y fortalecidos por la gracia sacramental del matrimonio, sean conscientes de ser en la tierra el signo visible de tu indefectible amor a la Iglesia.

Guía en la verdad, oh Cristo, a los jóvenes. Que no les atraigan los nuevos ídolos del consumismo exagerado y el bienestar a toda costa, el permisivismo moral, la protesta expresada con violencia, sino que vivan con el gozo de tu mensaje, que es el mensaje de las Bienaventuranzas.

Guía en la verdad, oh Cristo, a todos los fieles de la Iglesia, que seamos ante el mundo testigos valientes de tu misión salvadora, felices por ser hijos e hijas de Dios contigo y con toda la humanidad.

Guíanos en la verdad, oh Cristo, siempre. Amén.

San Juan Pablo II

Contemplando a Jesús, María y José, descubrimos cómo aprender a amar conmáscorazón a nuestra familia. ¿Quieres compartir en qué te quieres parecer a Jesús, María y José para hacer mejor a tu familia? Compártelas en los comentarios.

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